Desde Cuba y México







Seguramente todas hemos estado atentas a las noticias de lo vivido estas semanas en el Caribe y en México, con los ciclones y los terremotos. Ha habido hermanas que han preguntado por nuestras hermanas en Cuba, por ello queremos compartir algo de lo que ellas mismas nos cuentan:


“… después de Irma, aquí estamos, por gracia de Dios... gracias por los mensajes, llamadas y oraciones de preocupación… Ciertamente ha sido muy fuerte, más para las provincias centrales, donde están las comunidades de Jarahueca y Santa Clara, a la Habana llegaron las ráfagas finales y fue suficiente para destrozar toda la ciudad…

En Jarahueca están bien, y los daños son pocos, comparados con los del resto del pueblo; la casa perdió muchas tejas,… también se derrumbó una pared del 2do piso que estamos construyendo para los niños del apoyo escolar.

La estación de tren quedó en pie, pero la farmacia, la bodega y algunas casas, ni tabla ni clavo… como si fueran barridas. 

En Sancti Spíritus además se desbordó y salió de su cauce el rio Yayabo, siendo un problema para muchas personas cercanas a ese lugar.

En Santa Clara cayeron muchos árboles y los techos de las casas de cartón o zinc, o viviendas en mal estado, la casa no tuvo daño alguno, gracias a la reja del techo. El padre Wilfredo, nuestro párroco, celebró dos misas en nuestra casa para los feligreses, pues la Catedral está inundada de agua y los bancos puestos detrás de las puertas sosteniéndolas, sabemos que nuestra oración y Eucaristía alcanza a tantas y tantos damnificados.


En el asilo, lo más dañado fue el jardín, el agua subió hasta el segundo escalón nada más. Las abuelas estaban todas arriba y la comida también en alto, los coches en la Nunciatura. La enfermería se ensució mucho, porque el agua vino muy sucia y llena de escombros, tierra y algas. Esa noche los perros nadaron por el patio. Nos hemos mantenido con la planta eléctrica algunas horas al día, hay que darle una medalla, porque con lo viejita que está y la falta de mantenimiento que le damos, ha respondido como la mejor… Se han quedado con nosotras algunos trabajadores y algunas jóvenes que, junto a las hermanas de comunidad, hemos ido poniendo normalidad a la casa. Bendito sea Dios por todo.

Hay miles de árboles arrancados de raíz y es mucho el trabajo para levantar el tendido eléctrico. Así que nos queda tener calma, rezar y echar mano por donde se pueda… sigamos rezando por el pueblo, la cifra de personas fuera de sus casas, evacuadas, asciende a 1,5millones. 

Una vez más agradecemos la defensa civil de nuestro país que en estos casos se moviliza de una manera increíble, además de que, como pueblo, estamos bastante educados en cómo actuar en caso de huracanes”.

También nos hemos comunicado con Mendi, Hija de San José, para saber cómo están sus comunidades de México; ella nos cuenta del susto de las hermanas, “los muchos destrozos en la casa” y de que estaban “tratando de estar cerca y de apoyar a algunas personas conocidas, muy afectadas.”

Seguimos acompañando con nuestra cercanía y oración a las personas que se ven afectadas por esas tragedias. Comunicamos también que nuestra Congregación ha contribuido económicamente, colaborando en la ayuda a los damnificados en esos países. 


  23-9-2017


4 comentarios:

  1. Gracias por compartir tan claro,también sobre las Hijas en México. Seguimos unidas en oración por tanto daño sufrido en tantos países. Que no falte la ayuda en todo lo necesario. Un abrazo hermanas Cdad. Colina (CHILE)

    ResponderEliminar
  2. Comunidad Barrio Buenos Aires de Salamanca26 de septiembre de 2017, 12:02

    Gracias por saber directamente de vosotras. Os hemos tenido presentes junto a tantos hermanos que han sufrido y siguen sufriendo a causa de los huracanes y terremotos.
    Un fuerte abrazo de la Comunidad del Barrio Bs. Aires de Salamanca

    ResponderEliminar
  3. Thank you for sharing your experiences of the calamities that happened in your countries. Rest assured of our prayers.

    ResponderEliminar
  4. María Pía, provincia de Perú27 de septiembre de 2017, 15:20

    Gracias a Dios no han ocurrido mayores desgracias a nuestras comunidades. Y gracias a Dios también por la fortaleza de la gente y su solidaridad que permite sobreponerse a tanto desastre de la naturaleza. Aquí en Perú vamos siguiendo a través de los medios de comunicación que ofrecen bastante información, no solo de los destrozos, sino también de tanta gente buena que saca lo mejor de sí para ayudar a los que están padeciendo tanta desgracia. Seguimos unidas con nuestro cariño y oraciones, gracias por su comunicación que nos tranquiliza y fortalece la comunión Me hago portadora de un gran abrazo de parte de todas y cada una de las hermanas de la provincia.

    ResponderEliminar