Entrar en el taller de José


Esa fue la invitación para este fin de semana pasado. 

Entrar al taller de José y aprender de este gran hombre. 

Y con la alegría que caracteriza a los jóvenes fueron llegando desde Sancti Spíritus, Meneses y de Jarahueca.

Nos acompañó y ayudó María Isabel en esta experiencia. 

15 muchachos y muchachas que llegaron cargados de deseos e ilusión. 

En la primera noche un espacio para conocerse e ir creando grupo. Una película y la espontaneidad de los muchachos favoreció a que todos entraran en la dinámica que les proponíamos. 


El sábado, después de una oración que nos motivó a vivir el día nos acercamos a la figura de José.

En un primer momento fuimos a su taller y a partir de instrumentos de trabajo reflexionamos en cómo todo tiene una riqueza, una posibilidad y a la vez unas limitaciones. 

José se supo instrumento en las manos de Dios, puso todas sus capacidades para serle útil, se dejó hacer. 

En un segundo momento de la mañana nos preguntamos: 

¿Qué conocemos de él? ¿Qué recordamos? 


Los jóvenes trabajaron personalmente buscando acercarse a su propia experiencia con José. 


Después de un compartir trabajan por equipos para enriquecer esta experiencia con textos Bíblicos. 

Se comparte creativamente lo trabajado. 


La tarde nos llevó al taller. Trabajar, como hizo José, con nuestras propias manos para recordar que siempre somos colaboradores de Dios. Desde nuestras riquezas y capacidades podemos hacer algo bello.
En un clima de silencio fuimos creando juntas y juntos. 
Y después del esfuerzo la alegría de la obra terminada. 

La noche la dedicamos a una película que nos acercó a la vida del padre de Jesús.

Su estar cercano, su amor y fidelidad al deseo de Dios, al trabajo, a la verdad y a Jesús y a María nos llevaron al hombre que siempre dijo SI.
Y como todo lo que comienza termina dedicamos un tiempo a evaluar lo vivido.




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